jueves, 21 de mayo de 2020

Deberemos inventar otra escuela"

Francesco Tonucci: "Cuando empecemos de nuevo, deberemos inventar otra escuela"

Desde Roma, el célebre pedagogo italiano propone sacar las tareas en cuarentena y que la casa sea un laboratorio. Y para después del virus, aboga por aulas desjerarquizadas y centradas en la diversidad.
17 de Mayo de 2020
"Me arruiné las vacaciones". Francesco Tonucci sonríe al otro lado del teléfono y menciona una agenda interminable de videollamadas (con colegas, funcionarios, periodistas) que le impide un consumo típico de cuarentena, como libros o series. "Y va a seguir, porque me preguntan mucho por el después", agrega en perfecto español. Tonucci habla del Covid-19, como todos en estos días, pero especialmente de las infancias y de la escuela en este contexto de crisis, ilusionado con que sirva como oportunidad para cambiar el modelo educativo imperante.
Un currículum a las apuradas dirá que es pedagogo, escritor, dibujante, investigador y creador del proyecto internacional La Ciudad de los Niños y las Niñas, que se replica en más de 200 localidades de todo el mundo –unas 30 en la Argentina–, en las que se propone dar voz a los pequeños y brindarles espacios públicos donde puedan jugar en libertad. Uno de los que habló con él esta semana fue el ministro de Educación, Nicolás Trotta, que apoyó su iniciativa de que, cuando se abran completamente las ciudades, se les deje el primer día solo a los chicos y chicas, para que jueguen y las disfruten como nunca las vieron.
Francesco vive en Roma, "con el miedo de una persona vieja como yo, y la preocupación de que no se generen más problemas ahora que todo se empieza a abrir". Lo que más lo angustia es que hace más de 70 días no puede ver a sus hijos y, sobre todo, a sus nietos. "Estoy solo en mi casa, aislado, como todos, abriendo la puerta una vez a la semana para comprar". Al segundo se corrige. De hecho, el miércoles dio un paseo por su barrio, en la periferia de la capital italiana, por primera vez en dos meses. "Hice tres kilómetros, paseando por calles y monumentos que no conocía, cerca del Cementerio del Verano, que sorprendentemente tiene nombre español y aquí nadie sabe qué significa. Después de 50 años de transitar una ciudad que vive de manera caótica, con un movimiento espantoso, verla vacía es un efecto muy fuerte... Qué poder tiene un virus para conseguir parar el trabajo y el tráfico, dos dioses de nuestra cultura. Pensemos que aquí la contaminación aérea produce el doble de muertos que el Covid".
-¿Qué le dice su nieta de doce años?
-Lo mismo que estamos recogiendo de los chicos de nuestros Consejos de Niños de todo el mundo. Cuando empezó todo este rollo, me golpeó mucho que todos buscaran expertos para dar consejos a padres y maestros y nadie se preocupara por preguntarles a los niños qué pensaban y qué proponían, por lo cual le pedí a alcaldes e intendentes de nuestra red de ciudades, que convoquen al Consejo de Niños. Y lo que sale de esos testimonios son tres cosas básicas. Lo principal: les faltan los amigos. Esto ha sido mal interpretado, creyendo que decían "me falta la escuela". Pero no: les falta la escuela porque es el único lugar donde se encuentran sus amigos. Décadas atrás, se los encontraban en la calle, en el tiempo libre, para hacer otras cosas, inventar, jugar, y en la escuela estaban los compañeros de clase. Ya no es así: se perdió la calle. Lo segundo que dicen en las encuestas es que les gusta pasar tiempo con sus padres. Es un regalo de la pandemia. Muchos niños o no los conocían o los veían casi de casualidad. Ahora tienen que compartir y participan de las cosas de la casa. Lo tercero: todos manifiestan que están hartos de la tarea de manera virtual. Es algo que la escuela no ha entendido que no debía hacer. Por eso propuse aprovechar la casa para que sea un laboratorio, y que sean las acciones con los padres las verdaderas tareas, no las del libro de texto. Aprender a cocinar, coser, recuperar las fotos, pintar, y que la escuela trabaje con los niños sobre estas experiencias. Si "hacen pasta” y nada más, no sirve; veamos si hay matemáticas dentro de la cocina: hay pesos, proporciones, tiempos de cocción. O aprovechar para hacer lengua, escribiendo recetas, que no es escribir cualquier texto, debe ser útil para que otra persona que no me conoce pueda repetir el mismo plato. Cuando el mundo se amplíe de nuevo fuera de las casas, me gustaría que la escuela no perdiera este descubrimiento: que se puede trabajar sobre el mundo, el barrio, las historias, la naturaleza y los problemas ambientales, y no sobre los libros de textos.
-¿Cree posible un cambio en la escuela después de la pandemia?
-Clases y tareas en este tiempo son cosas que no tienen sentido, porque vivimos situación extraordinaria, no puede ser que la escuela siga como antes. Pero esta manera de interpretar la educación y la escuela no debe ser sólo en tiempos de crisis y coronavirus, sino para siempre. Los cambios cuestan. Normalmente, las estructuras intentan quedarse iguales para siempre. La escuela italiana adoptó como lema en esta crisis: "La escuela continúa". Sería un “seguimos como antes”. Y es algo paradójico: ¿cómo que no cambia nada si cambió todo para todos? Pero si la mayoría piensa que la escuela no tiene que cambiar, vendrá agosto u octubre y todo seguirá igual. Tenemos que aprovechar esta oportunidad para lanzar una idea nueva de una escuela que corresponda a lo que nuestra sociedad necesita.
-¿Y qué necesita?
-Por ejemplo, la diversidad. En la escuela hay niños de culturas y lenguas diferentes, minorías indígenas, niños con discapacidades, de diferentes sectores sociales, niños pobres que en este momento manifiestan limitaciones porque no tienen aparatos tecnológicos para conectarse con la escuela. El tema de fondo es que hay una idea equivocada de que la escuela debe ser para iguales, entonces todas las veces que alguien no es igual a los demás se considera un problema. Y la verdad es que los niños son diferentes uno del otro, por lo cual si queremos hacer una propuesta educativa democrática y eficaz, tenemos que hacerla para diferentes, y no para iguales. Lo dice la Convención de los Derechos del Niño, a la que Argentina adhirió hace 30 años con carácter constitucional: la educación no tiene como objetivo que todos consigan los mismos resultados. El propósito de la escuela y la familia en conjunto debe ser que los chicos descubran sus aptitudes, vocación y talento, sus inteligencias, y una vez que cada uno descubrió su camino, ofrecerle los instrumentos adecuados para desarrollarlo hasta el máximo nivel posible. Por eso tiene que haber diversidades en la escuela, y trabajar sobre lo bueno que cada uno tiene, no sobre lo malo. Con los mismos textos para todos, pensados desde un ministerio casi siempre desde la capital del país, la escuela está dejando afuera a un porcentaje enorme de alumnos que no nacieron para ser literatos o matemáticos, que quieren ser músicos, pintores, deportistas, arquitectos o mecánicos. Hay una injusticia. Una propuesta igual para desiguales.
-¿El Covid-19 es una oportunidad para pensar en una escuela diferente?
-La crisis, como dijo Albert Einstein, puede ser una bendición, porque produce progresos. Espero eso, especialmente para casos como el de la Argentina, donde las autoridades parecen motivadas a impulsar cambios y no la conservación. Las escuelas que mejor funcionan en el mundo, como las de Finlandia, no tienen exámenes; hay muchas menos horas de cursada a lo largo del año; empiezan la primaria a los 7 años y no hay tareas. Se hace mucho hincapié en repetir o pasar de año, y eso no es lo central. Cuando empecemos de nuevo, tendremos que inventar una escuela que hoy no existe. No es verdad que vamos a poder volver a la escuela de antes; porque el virus nos obligará, con las condiciones de distancia y de cuidado, a pensar cosas totalmente distintas. Aquí, por ejemplo, hemos analizado la posibilidad de dividir las clases en dos grupos, uno en casa y otro en la escuela, e ir rotándolos. Pero lo principal es que tenemos que idear una escuela pensada de otra manera. La debilidad es que se funda en una base jerárquica y que los de la misma edad saben lo mismo, creyendo que cuando empiezan el proceso escolar no saben nada y después empiezan a saber lo que los maestros supieron pasarles. El mérito del aprendizaje se pone siempre en los niños: si no aprenden, no se castiga al docente que no supo enseñarles, sino al alumno que no tuvo capacidad o no quiso aprender. Podemos abandonar la idea de la clase con pupitres en la que los alumnos escuchan y repiten, y pensar que trabajen entre ellos. Si tenemos grupos de 6 a 12 años, hasta se pueden manejar solos, por lo cual un profesor puede lanzar propuestas, o crear grupos de trabajo que luego supervisa. En este momento, donde tenemos que enfrentar una situación nueva y problemática, mezclar edades lo haría mucho más fácil.
-¿Cómo están los niños en estas semanas en las que les cambió el mundo?
-No se los escucha, en casi ningún lugar, excepto en países como Finlandia o Nueva Zelanda, que no casualmente son liderados por políticas mujeres, que desde el principio les hablaron a los niños. Los niños valen poco porque no votan. No están en agenda. Y si la escuela quiere modificar la relación con ellos, no puede repetir siempre lo mismo. El tema central es si la escuela es consciente de que hay que cambiar: así como era ya no funcionaba desde antes de la pandemia. No es que antes funcionaba bien y entonces lamentamos no poder seguir como antes. No. Muchos niños se aburrían, no seguían la clase, y después olvidaban lo que habían aprendido. Era una estructura débil, incluso en el aula. Por eso me gustaría una escuela donde todos los espacios se utilicen como talleres y laboratorios, con muchísimas propuestas distintas: baile, música, física, huertas, ir moviendo a los grupos. En estas épocas puede ser útil la idea de la jornada escolar como un recorrido y no como una estancia. Hace 30 años que lo propongo, pero ahora parece que llegó el momento en el que a los gobiernos que me consultan les parece viable. Algo bueno habrá hecho este virus maldito.

Que las ciudades sean para los niños
Una de las propuestas de Tonucci para estos tiempos de pandemia apunta a que, el día que "reabran" las ciudades, cuando todo vuelva a una mínima normalidad, se las entreguen por 24 horas a los niños y las niñas. "Lo lanzamos como proyecto internacional de la Ciudad de los Niños. La gente puede firmar la petición en nuestra página lacittadeibambini.org/o en nuestro Facebook. Lo que decimos es que esta crisis tuvo errores sanitarios, víctimas (sobre todo nosotros, los viejos), y ha tenido campeones, que son los niños. Porque resistieron al virus, no por mérito de ellos solos, claro, pero viven esta temporada muy larga, encerrados en casa, que les significa algo incomprensible, y lo están haciendo muy bien. Darles un día la ciudad vacía para que jueguen y la disfruten en libertad, como nunca han podido, y como les gusta a ellos, sin tráfico, peligros ni contaminación, es el regalo que les podemos hacer a modo de agradecimiento".
Hizo llegar su iniciativa a los 200 alcaldes de las localidades que forman parte de la red internacional, entre ellas varias argentinas. Tonucci menciona a Arrecifes y a Rosario, una de las históricas desde que el proyecto de la Ciudad de los Niños arrancó en mayo de 1991, con la idea de que "los niños asuman un papel activo en el proceso de cambio, participando de forma concreta en el gobierno y en la delineación de su ciudad, apropiándose de nuevo del espacio urbano".
También le comentó al ministro de Educación, Nicolás Trotta, la iniciativa de liberar un día las ciudades para los niños: "Prometió que se iba a sumar a la petición, igual que Rosario o Neuquén. Es más una decisión política que educativa. Sé que es una propuesta muy utópica, pero lamentablemente todo el tiempo que proponemos algo para niños, es utópico".
Pruebas Pisa
Afirma Tonucci: "La escuela sigue siendo la escuela de lengua y matemáticas, y el resto es algo que si hay, hay, y si no, no importa, como las Pruebas Pisa que toman estas dos o tres competencias y las miden por igual en todos los países sin tener en cuenta las diferentes realidades. El niño mapuche ve distinto la vida del que vive en Palermo o en una villa miseria, todos tienen el mismo derecho de aprender, y lo hará mejor cuanto más pueda examinar su propia realidad". 

miércoles, 13 de febrero de 2019

viernes, 18 de enero de 2019

DIEZ PISTAS PARA APRENDER A DIALOGAR (ORTEGA P. Y OTROS,1994):


“Todos poseemos algo de verdad. Dialogar es reunirse para poner en común nuestras verdades parciales. Se llega a la verdad por acercamientos progresivos:

1. Aceptarás que tú sólo no posees la verdad; que todos sepan algo de ella y que hay que acercarse a la verdad del otro.

2. Comprenderás que más que convencer al otro de tu verdad deberás convencerlo de que le escuchas, le comprendes, le aceptas, le estimas y de que crees posee la verdad.

3. Expondrás tus ideas con claridad.

4. Huirás de toda forma de violencia en el diálogo: sarcasmo e ironía, intentar imponer, condenar. La violencia no convierte lo falso en verdadero, ni crea verdad, antes bien la oscurece en el diálogo, obstaculizando la comprensión y la aceptación de la verdad.

5. Confiarás en la parte de la verdad que crees poseer y en la capacidad del otro para captarla y aceptarla.

6. Recordarás que en el diálogo no debe haber nunca ni vencedores ni vencidos.

7. Aceptarás que tus opiniones pueden cambiar, como de hecho han cambiado muchas veces y en muchos campos.

8. Tendrás presente que el valor de tus opiniones depende del valor de los hechos y razones que las apoyan y que tiendes a atribuirles un adicional peso emotivo.

9. Sabrás que acercarse a la verdad conlleva riesgos, implica el poder cambiar y esto no siempre es fácil, pues vivimos refugiados en hábitos, ideologías, prejuicios, etc
.
10. Recordarás que el diálogo no es pasividad o resignación. El diálogo permite y exige hacer valer tus opiniones, si es que realmente valen, pero sin recurrir a la falacia, a la marrullería, a la mentira o engaño”.

martes, 13 de febrero de 2018

El origen de la escuela actual


El sistema educativo de hoy en día se basa en la escuela prusiana, que nació en la época del despotismo ilustrado.


El sistema de educación prusiano se originó en Prusia (actual Alemania del Este) en la época del despotismo ilustrado (siglo XVIII). La frase: "Todo para el pueblo, pero sin el pueblo" resume esta época.

El sistema educativo de Prusia creó el concepto de educación pública y obligatoria. Tuvo tanto éxito que en pocos años el modelo se expandió a nivel internacional. El objetivo de este modelo educativo fue crear una herramienta para formar trabajadores útiles al sistema. Se pretendía crear niños obedientes y transformarlos para enviarlos a las fábricas.

Actualmente la escuela es la respuesta a la necesidad de trabajadores por parte de las empresas y el Estado.

¿Realmente es esto educación? ¿La educación es sinónimo de escuela? La educación es el lugar donde todo aprendizaje sucede.

La estructura de nuestra escuela actual se basa en la escuela prusiana. La escuela está cerrada al mundo exterior. Existen: test estandarizados; clases obligatorias divididas por edades; sistema de calificaciones, de premios y castigos; presiones sobre maestros y alumnos; horarios estrictos.

Es un sistema obsoleto. No se fomenta la iniciativa ni la imaginación. ¿Los alumnos estudian lo que realmente quieren saber o lo que les imponen los profesores?

El sistema escolar debería ayudar a los estudiantes a equilibrar el hemisferio izquierdo (analítico) con el derecho (creativo). Que los profesores vean a los alumnos como personas antes que como alumnos. De esta forma habría más personas felices y creativas.


martes, 12 de diciembre de 2017

lunes, 30 de octubre de 2017

EL DERECHO EDUCATIVO COMO GARANTÍA DE LOS DERECHOS DEL NIÑO

A fin de garantizar la puesta en práctica de los Derecho Educativos para todos los niños, los Estados tienen tres clases de obligaciones:

1.- Hacer efectivo el Derecho Educativo, poniéndolo al alcance de todos los niños y velando por que se tomen las medidas necesarias para que todos puedan beneficiarse de ello; por ejemplo, luchando contra la pobreza, adaptando los planes y programas de estudio a las necesidades de todos los niños, o logrando la participación de los padres, con el fin de permitirles apoyar eficazmente la educación de sus hijos.

2.- Respetar el Derecho Educativo, evitando cualquier acción que podría impedir el acceso de los niños a la enseñanza, por ejemplo, la legislación que define a ciertos grupos de niños minusválidos como no educables.

3.- Proteger el Derecho Educativo, tomando las medidas necesarias para eliminar las barreras que interponen los individuos o las comunidades, por ejemplo, las barreras culturales a la educación o la violencia y lo malos tratos en el contexto escolar.

El marco jurídico y las políticas relativas a la educación que se necesitan para cumplir con esas tres obligaciones en lo tocante al derecho de acceso, la calidad de la enseñanza y el respeto de los derechos humanos en la educación.

Lo que subyace a estas tres consideraciones es la necesidad de tener en cuenta los intereses supremos de cada niño.

El Derecho Educativo puede hacerse realidad únicamente en un contexto que reconozca la importancia de los procesos transparentes, participativos y responsables, así como de una colaboración de amplia base, tanto en todos los sectores del gobierno como en la sociedad en general.

Ese derecho necesita el compromiso estratégico a largo plazo de proporcionar los recursos adecuados, crear las estructuras transversales, recabar las energías y capacidades de los padres y las comunidades locales y establecer alianzas con las organizaciones no gubernamentales.


La realización gradual de los Derechos Educativos

Tanto en la Convención sobre los Derechos del Niño (artículo 4) como en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (artículos 2 y 13) se pide que los Estados adopten todas las medidas legislativas y administrativas apropiadas, así como medidas de otro tipo, hasta donde se lo permitan los recursos disponibles, para garantizar los Derechos Educativos.

Siempre habrá restricciones financieras, pero es posible maniobrar para lograr una mejor asignación de los recursos. Hay países que tienen PNB muy similares y que, sin embargo, pueden asignar y asignan a la educación volúmenes de inversión muy distintos. Los dos comités que supervisan estos tratados han aducido que “aunque se demuestre que los recursos disponibles son insuficientes, sigue en pie la obligación de que el Estado Parte se empeñe en asegurar el disfrute más amplio posible de los derechos pertinentes dadas las circunstancias reinantes”.

Los gobiernos tienen que elaborar planes estratégicos para la realización paulatina de los Derechos Educativos, lo que incluye un calendario para la aplicación de medidas con miras a la ampliación del acceso tanto a la enseñanza primaria como secundaria, el aumento de la calidad de la educación y la introducción de las medidas legislativas y políticas necesarias para garantizar la protección de los derechos de los niños en las escuelas.

Si los Estados no cumplen con las obligaciones mínimas fundamentales, tales como el acceso universal a una enseñanza primaria gratuita y obligatoria, se les pide que demuestren que han llevado a cabo todos los esfuerzos para usar todos los recursos disponibles a fin de satisfacer de manera prioritaria esas obligaciones mínimas.


ESTABLECER UN MARCO LEGISLATIVO ROBUSTO

Los Derechos Educativos  –conformes con los principios de los derechos humanos en lo tocante al acceso, la calidad y el respeto– han de integrarse en el marco legislativo. Esos derechos deberían ser reconocidos claramente como derechos de los que los gobiernos son responsables y que los individuos pueden reclamar y, cuando sea necesario, hacer aplicar mediante los tribunales.

Una legislación de esta índole no sólo tiene que tomar en consideración las obligaciones internacionales de cada Estado en lo tocante a la puesta en práctica de ese derecho específico por conducto de su incorporación a la legislación nacional, sino que también debería ocuparse de la eliminación de los obstáculos directos o indirectos que impidan el acceso.

Las medidas legislativas específicas que se necesiten serán diferentes, según el contexto de cada país, pero podrían incluir los siguientes puntos:

• La educación en tanto que derecho de todos los niños
• La eliminación de la discriminación
• Los criterios mínimos
• Los intereses supremos del niño
• Un marco de referencia integrador
• La erradicación del trabajo infantil
• La inscripción en el registro civil
• Los derechos de participación
• La prohibición de todas las formas de violencia contra los niños.


La educación en tanto que derecho de todos los niños

Las leyes tienen que garantizar el derecho de todos los niños a la educación primaria obligatoria. En algunos países, esta medida forma parte de la Constitución, y donde no sea así, debería examinarse la conveniencia de modificar la Constitución, a fin de introducir el derecho universal a la educación.

En 2004 había todavía por lo menos 25 países en los que la edad de la educación obligatoria no estaba fijada. 

También debería examinarse la posibilidad de incluir el derecho a la enseñanza secundaria, como una meta principal.

Asimismo debería considerarse la posibilidad de instaurar el derecho al cuidado y la educación en la primera infancia, con la participación de las familias.


La eliminación de la discriminación

Es preciso que los Estados inicien una revisión de la legislación vigente, para asegurarse de que no existe en las leyes ninguna cláusula discriminatoria que directa o indirectamente ponga trabas al derecho a la educación de todos los niños. La acción legislativa para proteger a los niños más vulnerables a la discriminación debería incluir:

Género – eliminar las leyes que autorizan a las niñas a contraer matrimonio antes de alcanzar la edad límite de la escolarización obligatoria o que permiten fijar límites de edad diferentes para cada sexo, o establecen un número diferente de años de educación obligatoria para las niñas y los niños.

Niños discapacitados – garantizarles el derecho a la educación en plano de igualdad con otros niños, comprendido el acceso a los mismos planes de estudio y las mismas oportunidades de presentarse a exámenes públicos, y eliminar las leyes que establecen diferencias entre los niños considerados “educables” y los “no educables”.

Minorías étnicas y niños indígenas – garantizar niveles equitativos de financiación, calidad, acceso, calificación de docentes o salarios en todas las escuelas, tanto las mixtas como las que no están integradas; eliminar la segregación racial impuesta en las escuelas y dar un acceso equitativo a los niños refugiados o candidatos al asilo.

Niños internados en instituciones – respetar su derecho legal a la educación, en plano de igualdad con los demás y, siempre que sea posible, lograr que lo ejerzan en las escuelas locales de la comunidad; esto incluye a los niños internados en instituciones penales o asignados a residencia y a los que permanecen ingresados en hospitales durante largos periodos.

Niñas embarazadas o niños con hijos – garantizar su derecho a asistir a la escuela.

Niños que padecen minusvalías específicas o restricciones por motivos de salud – permitir su acceso a la escuela.

Debido a que, además de la marginación vinculada a la pobreza, muchos niños padecen diversas formas de discriminación que les impiden instruirse, el Relator Especial sobre el Derecho a la Educación recomendó combinar la atención que tradicionalmente se presta a las medidas legislativas destinadas a eliminar la discriminación con otras medidas orientadas a superar la marginación vinculada a la pobreza.


Las normas mínimas

Es necesario fijar normas mínimas de calificación para los docentes en todos los niveles del sistema educativo y los mismos criterios deberían aplicarse en las escuelas urbanas y las rurales. La educación a jornada completa debería definirse en términos de un número específico de horas por semana y de semanas por año, y esas cifras deberían estipularse en la ley, para definir con precisión a qué tienen derecho los niños. Tiene que existir el compromiso de definir el máximo deseable de alumnos por cada maestro en el aula y de formular un calendario para avanzar en la consecución de esa proporción en todas las clases. También puede ser útil formular los requisitos para lograr la participación de miembros de la comunidad en los órganos de gobierno de la escuela a fin de reforzar el apoyo comunitario y el sentido de pertenencia, así como fomentar la responsabilidad y la transparencia. La asistencia a clases, en particular de las niñas, puede estimularse aumentando la participación de las mujeres. Por ejemplo, podría haber una obligación estatutaria que garantice a las mujeres una proporción determinada de escaños en la junta de gobierno escolar.



El interés superior del niño

Debería incorporarse a toda la legislación pertinente, comprendidas las leyes que rigen el sistema educativo, el principio de que los intereses supremos del niño deben ser la consideración primordial en todos los actos que tengan relación con las necesidades de la infancia.


Un marco integrador

La legislación contra la discriminación, por la que se prohíben las políticas, prácticas y acciones que discriminan directa o indirectamente, no será suficiente para poner fin a todas las formas de marginación y segregación. Por ejemplo, los sistemas de escolarización segregados para los niños discapacitados suelen mantenerse sin vulnerar las leyes contra la discriminación. Por lo tanto, es posible ir más lejos e introducir la obligación positiva de promover contextos educativos integradores. La legislación puede crear un compromiso con la integración, promulgar requisitos que obliguen a las autoridades educativas a tomar todas las medidas necesarias para asegurarse de que ningún grupo de niños queda marginado y que se eliminan los obstáculos que les impiden el acceso a la enseñanza, crear incentivos a fin de fomentar contextos docentes propicios a la integración social y elaborar y aplicar programas de acción afirmativa o de discriminación positiva.


La eliminación del trabajo infantil

En última instancia, la eliminación del trabajo infantil es una condición previa para la realización del derecho del niño a la educación. Los datos empíricos apuntan a que los niños que trabajan, incluso cuando asisten a la escuela, tienden a lograr resultados académicos inferiores a los de sus condiscípulos que no trabajan59. Es posible aplicar toda una gama de reformas legislativas a fin de iniciar el proceso de eliminación del trabajo infantil. En la actualidad, muchos países no han sido capaces de sincronizar su legislación para asegurarse de la compatibilidad entre las leyes que fijan la edad mínima de admisión a un empleo de jornada completa y la edad en que cesa la obligación escolar, en consonancia con lo dispuesto en el Convenio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Es importante que estas leyes sean coherentes entre sí. En ausencia de ese tipo de legislación, los niños pueden ser contratados de manera legal, a una edad en la que deberían asistir a la escuela todo el día. La puesta en vigor de un salario mínimo, que se aplique también a los niños, servirá asimismo para disuadir a los patronos de usar a los niños como una fuente barata de mano de obra. Deben promulgarse leyes que prohíban el empleo de los niños en tareas peligrosas, dañinas o explotadoras y que obliguen a los países a acatar los criterios de la Convención sobre los Derechos del Niño (artículo 32) y los convenios pertinentes de la OIT.


La inscripción de los nacimientos

Para muchos niños, la falta de una partida de nacimiento hace que les nieguen un sitio en la escuela. A pesar de la obligación claramente expuesta en la Convención sobre los Derechos del Niño de velar por que cada niño sea inscrito cuando nace, unos 50 millones de nacimientos quedaron sin registrar en 2003, lo que equivale al 36% de los
nacidos ese año62. Muchos niños pobres afrontan este problema, pero los niños discapacitados son muchísimo más vulnerables a la falta de inscripción. La inscripción universal es también fundamental para dar a los gobiernos datos precisos con los cuales planificar la construcción de instalaciones, la formación de docentes y el cumplimiento de otros derechos educativos de los niños.

La falta de documentos de los progenitores, la incapacidad de pagar las tasas, la carencia de acceso a los sistemas de registro, el analfabetismo del padre y la madres y la falta de comprensión de lo que significa tener una partida de nacimiento son factores que contribuyen a que los nacimientos no se inscriban en el registro civil. Es preciso que los Estados apliquen la obligación universal de inscribir cada nacimiento y que apoyen el proceso, por ejemplo, poniendo fin a la exigencia jurídica de que los padres presenten sus propios documentos de identidad y, mientras la inscripción no sea universal, cancelando el requisito de presentar una partida de nacimiento como condición para poder matricularse en la escuela. Además de la legislación, las estrategias orientadas a aumentar los índices de inscripción de nacimientos en el registro civil comprenden las campañas de movilización para aumentar la demanda pública, la reducción o eliminación de las tasas de inscripción y la simplificación de los trámites. Por ejemplo, se destinaron unidades móviles del Registro Civil a ciertas zonas rurales de Colombia donde se habían detectado bajos niveles de inscripción.


Los derechos de participación

El derecho de los niños a manifestar sus opiniones y a que se les brinde la consideración debida en lo relativo a su educación nunca se realizará totalmente sin la creación de  un contexto jurídico que lo sustente. Es preciso promulgar una legislación que exija la creación en las escuelas de órganos democráticos dirigidos por los alumnos, tales como los consejos escolares, por conducto de los cuales puedan plantear sus preocupaciones.

Esta medida se ha adoptado, por ejemplo, en varios países de Europa y América Latina. Además, sería útil crear el derecho de los niños a ser consultados, a través del sistema escolar, sobre determinados aspectos de la política educativa a escala nacional.


La prohibición de todas las formas de violencia contra el niño


Es necesario que la legislación prohíba todas las formas de castigo físico y humillante a los niños en la escuela. Esta iniciativa debe emprenderse en el contexto jurídico destinado a erradicar todas las formas de violencia contra los menores, incluso en el hogar, y a establecer mecanismos eficaces que les permitan denunciar los casos de transgresión de la ley. En el Informe Mundial sobre la Violencia contra los Niños se proponen recomendaciones detalladas para prevenir la violencia contra los niños en las escuelas.

lunes, 30 de enero de 2017

Begoña Ibarrola, especialista en educación Emocional

La ley es el marco legal, pero ese cuadro tiene un marco. Y en ese marco tú puedes enmarcar todo tipo de cuadros. La ley dice que no te puedes salir,  pero puedes pintar lo que te dé la gana. Por eso, con distintas leyes he visto proyectos maravillosos, aulas maravillosas, niños súper felices. Y he visto profesores superdesgraciados, y aulas desgraciadas con la misma ley. Puede que haya una ley buenísima para abordar la enseñanza de valores, actitudes....pero como la variable  es el profesor si no asume eso porque no está maduro pues no lo trabaja. Hay docentes que me dicen ‘trabajar en valores, que tontería que la ley nos diga a nosotros ahora eso. Es cosa de la familia. A mí no me han preparado para eso’. Ah vale, entonces vamos a la raíz. Si a ellos no les preparan en su formación ni para abordar la educación en valores ni para abordar la educación emocional ¿cómo la van a implantar? Algunos docentes muy concienciados y responsables se preparan por su cuenta.

jueves, 5 de enero de 2017

DERECHO EDUCATIVO JURISPRUDENCIA INTERNACIONAL

Amparan a niño con Déficit de Atención contra autoridades educativas 

La madre del menor promovió el amparo en su representación argumentando que él había sido dado de baja de la escuela a la que estaba inscrito, debido al rechazo generalizado de compañeros, padres de familia y maestros, pues no se comprendió ni se atendió adecuadamente el padecimiento que tiene.

El Juez Primero de Distrito en el estado de Yucatán, René Rubio Escobar, concedió la protección de la justicia federal a un menor de 10 años, que fue diagnosticado con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), lo que lo hace perteneciente a un grupo vulnerable, debido a que fue dado de baja de la escuela a la que asistía al no haberse dado un manejo apropiado al padecimiento que presenta, el cual incide directamente en la forma en que convive con sus compañeros y maestros.

Lo anterior en la inteligencia de que las autoridades del Estado, en todas las decisiones que emitan y tengan relación con la vida de los niños, están obligadas a observar su interés superior.

viernes, 18 de noviembre de 2016

martes, 8 de noviembre de 2016

9 motivos de los padres de CEAPA contra las reválidas para no llevar hoy a sus hijos al cole

1. Las revalidas son un modelo pedagógico arcaico, que está basado “en una sucesión continua de exámenes configurados como barreras”. Detrás de esto se oculta el intento de “impedir a la mayor cantidad posible de alumnado que pueda ejercer el derecho a la educación”.
2. Dejan a nuestros hijos fuera del sistema educativo. Recuerdan que las reválidas desaparecieron en 1970 porque “impedía la permanencia en la educación de la mayoría del alumnado”. Si se vuelven a aplicar, tendrán como consecuencia directa que una buena parte del alumnado, aunque tenga todas las enseñanzas superadas, no pueda proseguir estudiando lo que quiere, por lo que “su futuro académico y laboral se verá gravemente afectado”.
3. Deslegitiman al docente. Las revalidas minusvaloran las evaluaciones de los maestros. Según CEAPA, se pone al profesor “en tela de juicio hasta que un examen externo corrobore, si es que lo hace, que su evaluación es correcta”. Además, obligan a dedicar “un tiempo valioso en su preparación”, lo que contribuye a “desvirtuar los objetivos primordiales de la educación”.
4. Las hacen personas ajenas a nuestros hijos e hijas. Los encargados de elaborar y corregir las reválidas “no conocen en absoluto al alumnado que evaluarán” lo que genera “un estrés innecesario” en padres y alumnos, quienes saben que se lo jugarán todo con ellas. “Quienes las realicen no podrán saber ni valorar su progreso educativo, el esfuerzo de muchos años de estudio, las circunstancias personales que les hacen especiales en muchas facetas de su vida que no serán evaluadas en absoluto”. Las reválidas “pueden tirar a la basura el trabajo de un mínimo de 13 años para el título de la ESO y de 15 para el de Bachillerato”.
5. Negarán una titulación a los estudiantes. El alumno que no pase la reválida, se queda sin título, algo que según CEAPA “no existe al finalizar la Educación Secundaria Obligatoria en ningún país de nuestro entorno”.
6. Frenan el acceso al Bachillerato y la Universidad. Según los padres de CEAPA, las reválidas tienen como misión lograr que el mayor número posible de alumnos no puedan pasar a Bachillerato ni llegar a la Universidad. “Es un recorte del derecho a la educación pública y del ataque a nuestro precario Estado del Bienestar”.
7. Están cuestionadas por toda la Comunidad Educativa. No sólo colectivos de padres como CEAPA, sino sindicatos de alumnos, profesores, gobiernos autonómicos y otros implicados en el sector educativo han criticado las revalidas como sistema de evaluación. “Sólo quienes forman parte del Gobierno actual, y el partido que lo sustenta, insisten en imponer estas pruebas externas”.
8. Buscan un negocio para unos pocos. Tras las reválidas se desarrollará una industria de negocios destinados a preparar a los alumnos con más dificultades para superarlas. “Es sólo mero negocio para unos pocos a costa del sufrimiento de una parte importante de la sociedad”.

9. Son precarias y sin tiempo de preparación. Aunque se supone que las revalidas comienzan a finales de este curso, todavía “ni tan siquiera han sido desarrolladas a tiempo para que el alumnado sepa de qué se le examinará, ni para que el profesorado sepa cómo ayudarle”. De ahí que CEAPA las califique de “auténtica chapuza legislativa que genera indefensión e inseguridad jurídica al alumnado”.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Nueve razones para demostrar que hablar de deberes es hablar del modelo educativo

La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos justifica su campaña contra el exceso de tareas extra escolares que restan tiempo a los niños de disfrutar de su infancia y con su familia
1. Derecho a una educación integral. Los deberes escolares vulneran el derecho “al esparcimiento, al juego y a participar en las actividades artísticas y culturales” (reconocido en el artículo 31 de la Convención de los Derechos del Niño). Un buen modelo educativo no puede poner en peligro los derechos del alumnado, son vitales para su educación integral.
2. Derecho a la salud. Los deberes escolares, según la Organización Mundial de la Salud, provocan que nuestro alumnado sufra uno de los niveles de estrés más altos de Europa y que tenga "un incremento de patologías como los dolores de cabeza, dolores de espalda, malestar abdominal y mareos", así como alteraciones de los "estados de ánimo que llevan a los chicos a sentirse tristes, tensos o nerviosos". Un buen modelo educativo no pone en peligro la salud del alumnado.
3. Equidad. Los deberes escolares suponen la renuncia a la atención individualizada, aplicando a todo el alumnado la misma receta y desatendiendo sus necesidades personales. Delegan cada día una parte importante del trabajo curricular en las familias y supeditan la buena marcha de dicho trabajo a que éstas puedan, sepan y quieran. Si algo de lo anterior no existe, el alumnado sufre las consecuencias y la culpa cae de forma injusta en éste y en sus familias. Un buen modelo educativo no puede poner en peligro la igualdad de oportunidades, debe garantizarla.
4. Éxito escolar. Los deberes escolares provocan que el alumnado llegue a aborrecer su proceso de aprendizaje y desconecte del mismo, lo que lleva en muchas ocasiones a querer abandonar los estudios antes de lo que se debería, incluso sin obtener la titulación mínima necesaria para una adecuada inserción laboral. Un buen modelo educativo está orientado a conseguir el éxito escolar de todo su alumnado, sin excepciones.
5. Autonomía pedagógica. Los deberes escolares solo tienen cabida en un modelo educativo que obliga a instruir en lugar de educar, que mantiene la apuesta por la memorización de datos en lugar de provocar el aprendizaje crítico para construir nuevo conocimiento y relacionar lo que se aprende con la vida real del alumnado actual, el cual vive en un mundo interactivo y audiovisual que debería reflejarse en las aulas, inmerso en un conocimiento que le llega por múltiples vías y para cuya gestión se le debe preparar de manera diferente a la actual. Un buen modelo educativo debe potenciar la autonomía pedagógica del docente para que lo haga posible.
6. Función docente. Los deberes escolares convierten a los docentes en meros preparadores para superar exámenes, empobreciendo su papel. Si el alumnado aprende más en sus casas o en las academias que en las aulas, es el profesorado el que resulta cuestionado y su función educadora queda en tela de juicio. Un buen modelo educativo pone en valor la enseñanza que realiza el docente y su función educadora.
7. Currículo escolar y tiempos escolares. Los deberes escolares son la consecuencia de un currículo sobrecargado que obliga al docente a trabajar a contrarreloj desde el inicio del curso escolar y se justifican en la imposibilidad de abarcar todo el currículo en el horario lectivo marcado por la legislación educativa. Un buen modelo educativo configura un currículo que se ajusta al tiempo escolar y a las posibilidades reales del sistema.
8. Ratios en las aulas y recursos humanos. Los deberes escolares también se justifican como la imposibilidad material de atender personalmente al alumnado, debido al excesivo número de ellos en cada aula y por la escasez de recursos humanos para atenderlos de forma adecuada. Un buen modelo educativo invierte lo necesario en educación.
9. Educación en valores. Los deberes escolares invaden el tiempo de las familias y obliga a estas a renunciar a su papel educador al reducirse sus posibilidades de planificar actividades familiares con las que educar en valores de forma adecuada. Un buen modelo educativo no puede trabajar en contra de la familia y sus necesidades.

lunes, 3 de octubre de 2016

EL DERECHO EDUCATIVO Y LOS NIÑOS

Convención sobre los Derechos del Niño

El Derecho Educativo debe alcanzarse basándose en la igualdad de oportunidades.
Hay que adoptar medidas para alentar la asistencia regular a la escuela y disminuir el abandono de los estudios. También es necesario suprimir obstáculos como la pobreza y la discriminación e impartir educación de calidad suficiente, de manera que garantice que los niños puedan beneficiarse de ella.

Se debe imponer la disciplina de manera tal que no menoscabe la dignidad del niño y que sea compatible con el derecho a la protección frente a todas las formas de violencia, sosteniendo con ello el respeto hacia el niño en el entorno educativo.

Las finalidades de la educación se definen conforme al potencial de cada niño y al alcance del programa de estudios, estableciendo claramente que la educación debe ser un proceso preparatorio del fomento y el respeto de los derechos humanos. Se detalla este planteamiento en la Observación general Nº 1, relativa a los propósitos de la educación, en la que el Comité de los Derechos del Niño subraya que el artículo 29 exige que la educación gire en torno al niño, le sea favorable y lo habilite y que la educación es más que una escolarización oficial y engloba un amplio espectro de experiencias vitales gracias a las cuales pueden darse un desarrollo positivo y el aprendizaje.

En su Observación general sobre la primera infancia, el Comité de los Derechos del Niño interpreta el Derecho Educativo como un derecho que tiene su inicio al nacer y alienta a los gobiernos a que adopten medidas y establezcan programas que mejoren las capacidades de los progenitores para promover el desarrollo de sus hijos.


Fuentes: Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, 1989; Comité de los Derechos del Niño, “Observación general Nº 1: los propósitos de la educación, párrafo 1 del artículo 29 (2001)’, CRC/ GC/2001/1, 2001; Comité de los Derechos del Niño, “Observación general Nº 7: Realización de los derechos del niño en la primera infancia’, CRC/C/GC7 Rev. 1, 2005.