viernes, 18 de noviembre de 2016

martes, 8 de noviembre de 2016

9 motivos de los padres de CEAPA contra las reválidas para no llevar hoy a sus hijos al cole

1. Las revalidas son un modelo pedagógico arcaico, que está basado “en una sucesión continua de exámenes configurados como barreras”. Detrás de esto se oculta el intento de “impedir a la mayor cantidad posible de alumnado que pueda ejercer el derecho a la educación”.
2. Dejan a nuestros hijos fuera del sistema educativo. Recuerdan que las reválidas desaparecieron en 1970 porque “impedía la permanencia en la educación de la mayoría del alumnado”. Si se vuelven a aplicar, tendrán como consecuencia directa que una buena parte del alumnado, aunque tenga todas las enseñanzas superadas, no pueda proseguir estudiando lo que quiere, por lo que “su futuro académico y laboral se verá gravemente afectado”.
3. Deslegitiman al docente. Las revalidas minusvaloran las evaluaciones de los maestros. Según CEAPA, se pone al profesor “en tela de juicio hasta que un examen externo corrobore, si es que lo hace, que su evaluación es correcta”. Además, obligan a dedicar “un tiempo valioso en su preparación”, lo que contribuye a “desvirtuar los objetivos primordiales de la educación”.
4. Las hacen personas ajenas a nuestros hijos e hijas. Los encargados de elaborar y corregir las reválidas “no conocen en absoluto al alumnado que evaluarán” lo que genera “un estrés innecesario” en padres y alumnos, quienes saben que se lo jugarán todo con ellas. “Quienes las realicen no podrán saber ni valorar su progreso educativo, el esfuerzo de muchos años de estudio, las circunstancias personales que les hacen especiales en muchas facetas de su vida que no serán evaluadas en absoluto”. Las reválidas “pueden tirar a la basura el trabajo de un mínimo de 13 años para el título de la ESO y de 15 para el de Bachillerato”.
5. Negarán una titulación a los estudiantes. El alumno que no pase la reválida, se queda sin título, algo que según CEAPA “no existe al finalizar la Educación Secundaria Obligatoria en ningún país de nuestro entorno”.
6. Frenan el acceso al Bachillerato y la Universidad. Según los padres de CEAPA, las reválidas tienen como misión lograr que el mayor número posible de alumnos no puedan pasar a Bachillerato ni llegar a la Universidad. “Es un recorte del derecho a la educación pública y del ataque a nuestro precario Estado del Bienestar”.
7. Están cuestionadas por toda la Comunidad Educativa. No sólo colectivos de padres como CEAPA, sino sindicatos de alumnos, profesores, gobiernos autonómicos y otros implicados en el sector educativo han criticado las revalidas como sistema de evaluación. “Sólo quienes forman parte del Gobierno actual, y el partido que lo sustenta, insisten en imponer estas pruebas externas”.
8. Buscan un negocio para unos pocos. Tras las reválidas se desarrollará una industria de negocios destinados a preparar a los alumnos con más dificultades para superarlas. “Es sólo mero negocio para unos pocos a costa del sufrimiento de una parte importante de la sociedad”.

9. Son precarias y sin tiempo de preparación. Aunque se supone que las revalidas comienzan a finales de este curso, todavía “ni tan siquiera han sido desarrolladas a tiempo para que el alumnado sepa de qué se le examinará, ni para que el profesorado sepa cómo ayudarle”. De ahí que CEAPA las califique de “auténtica chapuza legislativa que genera indefensión e inseguridad jurídica al alumnado”.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Nueve razones para demostrar que hablar de deberes es hablar del modelo educativo

La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos justifica su campaña contra el exceso de tareas extra escolares que restan tiempo a los niños de disfrutar de su infancia y con su familia
1. Derecho a una educación integral. Los deberes escolares vulneran el derecho “al esparcimiento, al juego y a participar en las actividades artísticas y culturales” (reconocido en el artículo 31 de la Convención de los Derechos del Niño). Un buen modelo educativo no puede poner en peligro los derechos del alumnado, son vitales para su educación integral.
2. Derecho a la salud. Los deberes escolares, según la Organización Mundial de la Salud, provocan que nuestro alumnado sufra uno de los niveles de estrés más altos de Europa y que tenga "un incremento de patologías como los dolores de cabeza, dolores de espalda, malestar abdominal y mareos", así como alteraciones de los "estados de ánimo que llevan a los chicos a sentirse tristes, tensos o nerviosos". Un buen modelo educativo no pone en peligro la salud del alumnado.
3. Equidad. Los deberes escolares suponen la renuncia a la atención individualizada, aplicando a todo el alumnado la misma receta y desatendiendo sus necesidades personales. Delegan cada día una parte importante del trabajo curricular en las familias y supeditan la buena marcha de dicho trabajo a que éstas puedan, sepan y quieran. Si algo de lo anterior no existe, el alumnado sufre las consecuencias y la culpa cae de forma injusta en éste y en sus familias. Un buen modelo educativo no puede poner en peligro la igualdad de oportunidades, debe garantizarla.
4. Éxito escolar. Los deberes escolares provocan que el alumnado llegue a aborrecer su proceso de aprendizaje y desconecte del mismo, lo que lleva en muchas ocasiones a querer abandonar los estudios antes de lo que se debería, incluso sin obtener la titulación mínima necesaria para una adecuada inserción laboral. Un buen modelo educativo está orientado a conseguir el éxito escolar de todo su alumnado, sin excepciones.
5. Autonomía pedagógica. Los deberes escolares solo tienen cabida en un modelo educativo que obliga a instruir en lugar de educar, que mantiene la apuesta por la memorización de datos en lugar de provocar el aprendizaje crítico para construir nuevo conocimiento y relacionar lo que se aprende con la vida real del alumnado actual, el cual vive en un mundo interactivo y audiovisual que debería reflejarse en las aulas, inmerso en un conocimiento que le llega por múltiples vías y para cuya gestión se le debe preparar de manera diferente a la actual. Un buen modelo educativo debe potenciar la autonomía pedagógica del docente para que lo haga posible.
6. Función docente. Los deberes escolares convierten a los docentes en meros preparadores para superar exámenes, empobreciendo su papel. Si el alumnado aprende más en sus casas o en las academias que en las aulas, es el profesorado el que resulta cuestionado y su función educadora queda en tela de juicio. Un buen modelo educativo pone en valor la enseñanza que realiza el docente y su función educadora.
7. Currículo escolar y tiempos escolares. Los deberes escolares son la consecuencia de un currículo sobrecargado que obliga al docente a trabajar a contrarreloj desde el inicio del curso escolar y se justifican en la imposibilidad de abarcar todo el currículo en el horario lectivo marcado por la legislación educativa. Un buen modelo educativo configura un currículo que se ajusta al tiempo escolar y a las posibilidades reales del sistema.
8. Ratios en las aulas y recursos humanos. Los deberes escolares también se justifican como la imposibilidad material de atender personalmente al alumnado, debido al excesivo número de ellos en cada aula y por la escasez de recursos humanos para atenderlos de forma adecuada. Un buen modelo educativo invierte lo necesario en educación.
9. Educación en valores. Los deberes escolares invaden el tiempo de las familias y obliga a estas a renunciar a su papel educador al reducirse sus posibilidades de planificar actividades familiares con las que educar en valores de forma adecuada. Un buen modelo educativo no puede trabajar en contra de la familia y sus necesidades.

lunes, 3 de octubre de 2016

EL DERECHO EDUCATIVO Y LOS NIÑOS

Convención sobre los Derechos del Niño

El Derecho Educativo debe alcanzarse basándose en la igualdad de oportunidades.
Hay que adoptar medidas para alentar la asistencia regular a la escuela y disminuir el abandono de los estudios. También es necesario suprimir obstáculos como la pobreza y la discriminación e impartir educación de calidad suficiente, de manera que garantice que los niños puedan beneficiarse de ella.

Se debe imponer la disciplina de manera tal que no menoscabe la dignidad del niño y que sea compatible con el derecho a la protección frente a todas las formas de violencia, sosteniendo con ello el respeto hacia el niño en el entorno educativo.

Las finalidades de la educación se definen conforme al potencial de cada niño y al alcance del programa de estudios, estableciendo claramente que la educación debe ser un proceso preparatorio del fomento y el respeto de los derechos humanos. Se detalla este planteamiento en la Observación general Nº 1, relativa a los propósitos de la educación, en la que el Comité de los Derechos del Niño subraya que el artículo 29 exige que la educación gire en torno al niño, le sea favorable y lo habilite y que la educación es más que una escolarización oficial y engloba un amplio espectro de experiencias vitales gracias a las cuales pueden darse un desarrollo positivo y el aprendizaje.

En su Observación general sobre la primera infancia, el Comité de los Derechos del Niño interpreta el Derecho Educativo como un derecho que tiene su inicio al nacer y alienta a los gobiernos a que adopten medidas y establezcan programas que mejoren las capacidades de los progenitores para promover el desarrollo de sus hijos.


Fuentes: Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, 1989; Comité de los Derechos del Niño, “Observación general Nº 1: los propósitos de la educación, párrafo 1 del artículo 29 (2001)’, CRC/ GC/2001/1, 2001; Comité de los Derechos del Niño, “Observación general Nº 7: Realización de los derechos del niño en la primera infancia’, CRC/C/GC7 Rev. 1, 2005.