miércoles, 29 de febrero de 2012

La participación de la Comunidad Educativa


La democracia escolar y ciudadana se aprende y practica con la participación de todos los estamentos de la comunidad educativa.

1.- Padres y madres, desde la ciudadanía, hacen la escuela


                Hoy existe muy  poca participación de los padres y madres en la actividad escolar, y mucho menos en la comunidad educativa; el objetivo del Plan de Derecho Educativo para la Convivencia Escolar (P.D.E.C.E.), es mejorar y perfeccionar esta participación en el futuro.
                En la actualidad se participa solo en algunas cuestiones de carácter extraescolar y se deja de  lado la participación en casas importante y trascendental para la escuela, sus hijos y la comunidad.
                La palabra participación proviene del verbo latino participare, que significa tomar parte. Hablar de participación en la escuela es hablar, de alguna manera, de democracia. La participación supone que el poder está compartido y que no está en manos de unos pocos, sean éstos sabios, políticos o técnicos.

            La democracia no se circunscribe al voto. Los padres y madres no terminan su tarea democrática cuando acuden a las elecciones para elegir representantes.

            La tarea de la participación y de la representación se desarrolla en la vida cotidiana de las escuelas. Si los padres y las madres no se sienten miembros de una comunidad educativa, si no se sienten responsables de lo que pasa dentro de ella, la participación no existirá o, si existe, será una mera farsa.

            Participar es comprometerse con la escuela. Es opinar, colaborar, decidir, exigir, proponer, trabajar, informar e informarse, pensar, luchar por una escuela mejor. Participar es vivir la escuela no como espectador sino como protagonista.

            La participación de los padres y madres en la escuela exige la transparencia informativa, la posibilidad de elegir libremente, la capacidad real de intervenir en las decisiones.

            No bastan las estructuras formales. Hay que llenarlas de una práctica abierta, transparente y honesta. Existen muchos modos de destruir la democracia salvaguardando las formas. De ahí surgen las reticencias y el abstencionismo. Muchos padres y madres dicen que es inútil su presencia porque todo está decidido sin ellos e, incluso, contra ellos.

            Las decisiones democráticas se caracterizan porque nacen del diálogo, de la libertad, de la negociación y de la valoración racional de las opiniones de todos.

            Los padres y madres pueden tomar parte en cuestiones irrelevantes o en cuestiones esenciales de la vida de la escuela, pueden tomar parte en lo organizativo y no en lo didáctico (o a la inversa), pueden recibir una parte insustancial de la información o estar informados sobre lo que realmente sucede en la escuela.

            La Ley de Educación  Nacional -26.206-,  reconoce a los padres como integrantes de la comunidad escolar. En su Artículo 128 inciso b) les reconoce el derecho a participar en las actividades de los establecimientos educativos en forma individual y formar parte de los órganos colegiados representativos de la institución escolar.

            La ley garantiza los afanes de la participación y reconoce (legitimándolos) los derechos de los Padres en la actividad escolar.

            La educación es una función de la sociedad. Los padres y las madres participan en la escuela desde su condición de ciudadanos. La educación es un servicio que el Estado tiene obligación de prestar a los niños y a las niñas. Los padres son los garantes de que este proceso se desarrolle de forma positiva.

            Participar no es sólo una posibilidad que se basa en la condición de ciudadanos de los padres y madres. Es un deber democrático. Un deber que no sólo está referido a los hijos propios sino a la escuela como comunidad.

            Los padres y madres participan en la escuela desde su condición de miembros de una Comunidad Educativa que se responsabiliza de la enseñanza y el aprendizaje de los niños y de las niñas.

            Los padres y madres participan en la escuela desde su condición de responsables de la educación de sus hijos. Resulta obvia esta razón, pero no ha de convertirse en exclusiva. Nada debe serles ajeno de lo que sucede en la escuela. Pueden y deben colaborar con el proyecto (P.D.E.C.E.)  y tienen la responsabilidad de colaborar con la formación de sus hijos en la legitimación del derecho en la escuela.

            Los padres y las madres no son meros clientes de la educación. Son partícipes y protagonistas del proceso. Desde esa perspectiva tienen no sólo el derecho sino el deber de estar informados, de opinar, de decidir y de controlar ese proceso.

            Los padres ven lo que pasa en la escuela a través de los ojos de sus hijos. Además de derechos se fundamenta la participación en la proximidad y en el interés de los padres respecto a la tarea que desarrolla la escuela.


2.- El terreno de la participación


                El terreno donde se desarrolla la participación de los padres y las madres es la Comunidad Educativa.

            La participación es un derecho y una necesidad, un principio incuestionable que atraviesa  todo el proceso educativo.

            La democracia es un estilo de vida. No es solamente una estructura formal que permite votar periódicamente sino una forma de vida que se caracteriza por la tolerancia, la igualdad, la solidaridad y la justicia. La democracia a la que me refiero se caracteriza por estar asentada en los siguientes principios: participación, pluralismo, autonomía, implicación, respeto mutuo, justicia y libertad.

Participación: La democracia constituye una forma de organización y de gobierno que no concibe el ejercicio del poder de forma autocrática. La concepción del poder es antitética con el monopolio del mismo por unos pocos o por un sólo individuo. Por eso creo que hay que fortalecer los órganos colegiados frente a los órganos unipersonales en la escuela, tendencia que está precisamente asumida por  el Plan de Derecho Educativo para la Convivencia Escolar.

Pluralismo: Se hace hoy hincapié en la importancia de la diversidad. Esta importancia tiene su fundamento en la heterogeneidad de las personas y también en la riqueza que genera para la comunidad una perspectiva que respete y cultive la pluralidad de perspectivas. El pluralismo se encuentra en el polo opuesto a la homogeneización y al dogmatismo.

Autonomía: No hay democracia sin autonomía. La moral heterónoma hace a los individuos dependientes y escasamente responsables. La jerarquización organizativa priva a los individuos de responsabilidad y de iniciativa. Nada más contrario a la educación que un concepto de autoridad opresora. La raíz etimológica de la palabra autoridad es el verbo latino auctor, augere que significa hacer crecer.

Implicación: La implicación o pertenencia hace que los individuos se sientan parte de una comunidad. Lo son en realidad desde su condición de ciudadanos. Lo son como integrantes (no meros invitados, no meros testigos) de la acción que se desarrolla en la escuela.

Respeto mutuo: Es el principio que hace posible la convivencia. El respeto tiene mucho que ver con la tolerancia respecto al modo de pensar, de actuar y de ser de los otros. El respeto hace posible la convivencia en la diversidad.

Justicia: Es el punto de partida y es la meta. Justicia no es dar a todos igual sino a cada uno lo que merece o necesita.

 Libertad: La libertad es la base del pluralismo. Libertad de pensamiento, de opinión, de expresión, de actuación que se mantenga en los límites del respeto a los de más. La libertad (en singular) es la base sobre la que se construye la ciudadanía y la participación.

            Estos principios sustentadores de la democracia actúan de forma dinámica e interactiva. Unos están en relación con los otros y todos se entretejen en un complejo sistema de sustentación del entramado democrático. Tiene, además, una especial conexión con la dimensión educativa de la tarea de la escuela.

            La democracia no se da a los miembros de la Comunidad Educativa como algo acabado, como un logro ya ultimado. Es, por lo contrario, una construcción en constante dinamismo, una tarea inacabada, un reto permanente, una utopía inalcanzable pero siempre perseguible.

martes, 28 de febrero de 2012

CONVIVENCIA Y DISCIPLINA EN EL ÁMBITO FAMILIAR Y ESCOLAR


Es preciso reconocer en principio que cuando los valores más tradicionales de nuestra sociedad se han puesto en solfa, entre ellos el de autoridad familiar y docente, entre las variadas causas, algunas de ellas externas, están otras que nos permiten cuestionar un modelo que hace agua.

Taller de Autorrevisión de la convivencia y disciplina:

Cuestionario de ideas previas: Se trata de entrenar en familia,  en un taller de escuelas de padres... las diferentes visiones que tenemos sobre la disciplina y cómo entendemos el conflicto.

Para ello resolvemos de forma individual el cuestionario.

1.-IDEAS PREVIAS
Valora según el grado de acuerdo con la idea expresada en cada uno de los comentarios o ideas que se presentan a continuación en relación con diversos aspectos y dimensiones de los problemas de convivencia y disciplina en las escuelas o los hogares. No se trata de dar con la respuesta más correcta ni tampoco de acertar desechando las supuestamente incorrectas. Estamos más bien ante un instrumento para facilitar la reflexión individual sobre las propias ideas y puntos de partida respecto de los distintos asuntos de un tema tan complejo como la convivencia y la disciplina. Así, sobre cada una de las ideas siguientes, te pedimos que decidas si estás...

TDA: Totalmente de acuerdo (5)
DA: De acuerdo (4)
NLC: No lo tengo claro (3)
ED: En desacuerdo (2)
TEC: Totalmente en contra (1)

LAS FAMILIAS Y LA ESCUELA

1. Los padres han hecho dejación de su autoridad y abandonan la formación humana de sus hijos, transfiriendo a la escuela esa responsabilidad.

2. El alumno con problemas de convivencia y disciplina proviene, en su gran mayoría, de familias desestructuradas que también los tienen.

3. La falta de contacto de las familias con la escuela y los docentes es el problema básico que impide mejorar las conductas de los alumnos.

4. Las Asociaciones de Padres deben desarrollar planes específicos de autoformación y comprometerse con la organización y las acciones de las escuelas para prevenir los problemas de convivencia y dinamizar la vida educativa.

5. Los problemas de relación entre los docentes y las familias son el principal obstáculo para la mejora de la convivencia escolar.


REACCIÓN ANTE EL CONFLICTO EN MI PROPIA CASA

1. Trato de defender mis criterios sobre lo que se debe hacer para resolver las problemáticas de convivencia y sobre cómo se debe llevar a cabo.

2. Trato de evitar mi intervención en las problemáticas de convivencia y de indisciplina porque entiendo no son de mi incumbencia.

3. Intento llegar a acuerdos en relación con los problemas de convivencia de forma que se satisfagan mis planteamientos y expectativas y las de los demás miembros de la familia.

4. Ante la dificultad de la solución de los problemas de convivencia, suelo fiarme del punto de vista de mi pareja.

5. Creo que la solución a la convivencia y la disciplina pasa necesariamente por conseguir una línea de actuación conjunta a través de un trabajo coordinado y planificado entre todos los miembros de la familia.


CARACTERISTICAS DE LOS HIJOS

1. Los problemas actuales de disciplina se deben a que los hijos sólo se sienten motivados por temas externos a la familia.

2. Los hijos e hijas son indisciplinados porque en realidad no somos capaces de ofrecerles un modelo de aprendizaje de la vida motivador donde se sientan partícipes.

3. La indisciplina y las agresiones no son otra cosa que expresiones alternativas de lo que les ocurren a los hijos. Son su manera de “comunicarse” y, desde luego, su manera de ejercer poder.

4. Es importante conocer las características psicológicas propias de la edad de los hijos e hijas para poder interpretar y hacer frente a los problemas y conflictos de convivencia.

5. Toda la conducta de los hijos ha empeorado porque los medios de comunicación y lo que ocurre fuera de casa les maleduca.


LA EDUCACIÓN DE HOY Y SU DESARROLLO

1. Si no tuviéramos que tener a todos los alumnos juntos, y hubiera divisiones de aulas según el nivel de rendimiento, los problemas de disciplina se resolverían en gran parte.

2. El papel de la escuela pública es atender la diversidad del alumnado garantizando al mismo tiempo la igualdad de oportunidades educativas.

3. Los problemas de convivencia y disciplina se generan exclusivamente por tener obligados en las aulas a algunos alumnos a los que no les interesa estudiar.

4. Los problemas de convivencia y disciplina serían hoy día de igual envergadura aun dividiendo y clasificando las aulas por rendimiento académico de los alumnos.

5. Las medidas ordinarias de atención a la diversidad no están siendo suficientes para solucionar los problemas básicos de disciplina y convivencia de las escuelas.

6. Los problemas de disciplina y convivencia se resolverían en buena medida si las escuelas, sobre todo las secundarias, contaran con nuevos profesionales no docentes pero especializados en el trabajo educativo y formativo para trabajar con los grupos de alumnos que hoy nos resultan conflictivos.

7. Los problemas de disciplina y convivencia se solucionarían básicamente con más medios y materiales en las escuelas.

8. Los problemas de disciplina y convivencia se solucionarían con rapidez mejorando las condiciones de trabajo de los docentes, con menos horario lectivo y con reducción de ratios.

9. Aunque es necesario mejorar las condiciones y medios de trabajo en las escuelas, es urgente – y posible – tomar iniciativas desde la situación actual y trazar planes de mejora con los medios y los recursos disponibles.

10. Si se apoyara especialmente a las escuelas y barrios con mayor diversidad, disminuiría la cantidad de conflictos graves y el tratamiento sensacionalista de los medios de comunicación, lo que permitiría trabajar la disciplina y la convivencia en los colegios con mayor tranquilidad y menor presión exterior.


LA ESCUELA Y SU ORGANIZACIÓN

1. Las escuelas deberían asumir la planificación de la convivencia como una tarea básica de la que depende la organización de la vida educativa.

2. La organización de una escuela debe estar en función de las necesidades que marque la diversidad del alumnado, lo que se le debe enseñar y cómo hacerlo de manera que les llegue y les motive.

3. El conjunto de directivos y docentes es el eje motor de la escuela del que depende básicamente la mejora de la convivencia y la disciplina.

4. La integración de la escuela y sus docentes en la vida del barrio y de las familias puede permitir avances muy importantes para la solución de problemas de convivencia.

5. La Comisión de Convivencia y el Consejo Escolar son las estructuras básicas de las que depende la convivencia y la organización de la vida de la escuela.


EL CURRICULUM DE LA ESCUELA: Lo que se enseña y cómo se enseña

1. La escuela dispone de un proyecto educativo en el que la convivencia y los valores de la ciudadanía responsable aparecen en teoría pero no son trabajados de forma organizada en la vida diaria del aula.

2. La falta de criterios metodológicos y de evaluación comunes de la escuela, está en la raíz de la desmotivación de los alumnos y del aumento de problemas de convivencia en los colegios.

3. Con los medios y condiciones de trabajo actuales de las escuelas no puede modificarse el qué se enseña y cómo se enseña.

4. Con un currículum teórico que no integre aspectos manipulativos o contextualice las culturas urbanas, rurales, etc., según el contexto de la escuela, no se puede motivar a los alumnos.

5. Todos los alumnos deberían recibir un currículum básico y común aunque el nivel de abstracción y profundidad del tratamiento deba respetar los niveles de diversidad de cada escuela, cada aula y el desarrollo individual.

jueves, 5 de enero de 2012

LA CONSTRUCION DE LA ESCUELA NUEVA.


I.-Introducción

        La nueva escuela necesita imprescindiblemente del derecho y el derecho necesita de la escuela para poder legitimar las instituciones y transformar la sociedad.
        
         En efecto, la escuela nueva,  para formar en democracia y en la cultura de la paz, necesita introducir al derecho como una herramienta fundamental para la convivencia en la institución educativa de todos los sectores que integran la comunidad escolar, que según el Artículo 122º de Ley de Educación Nacional Nº 26.206, lo integran los directivos,  docentes, padres, madres, y/o tutores, alumnos, ex alumnos, personal administrativo, y auxiliar de la docencia, profesionales de los equipos de apoyo que garantizan el carácter integral de la educación, cooperadoras escolares y otras organizaciones vinculada a la institución.
        
         El Artículo 123º inciso “i” de la norma mencionada, considera que para la organización de las instituciones educativas es necesario definir su código de convivencia. Precisamente esta normas deben ser discutidas y aceptada por todos los sectores y sujetos integrantes de la comunidad educativa, porque ese es el primer paso para legitimar el nuevo Derecho Educativo en las instituciones escolares.
        
         Pero además estas normas deben estar basamentadas en valores transmisibles a la comunidad, estos valores y principios deben sostener la formación de una ciudadanía responsable, imbuidas en el respeto de los derechos humanos y la cultura de la paz, con todos los elementos que ellas contienen.
        
         El objetivo del derecho en las instituciones escolares debe estar dirigido a la resolución pacifica de los conflictos que surjan en la comunidad, teniendo presente que el derecho social prima sobre el derecho individual o sectario, que la mediación es la única repuesta idónea para resolver la diferencias, y que todos deben acatar la norma de convivencia, porque previamente fue discutida y aceptada por cada integrante de la comunidad.
        
         Si logramos este cometido, también lograremos legitimar las instituciones creadas por las normas, y sobre todo estaremos contribuyendo al nacimiento de un nuevo derecho con facetas multidimencionales que permitan la convivencia en paz, seguridad y responsabilidad de todos los involucrados en el quehacer educativo.
        
         El último paso sería la proyección de esta nueva concepción de convivencia a toda la sociedad y sus instituciones.
        
         Desde este enfoque del Derecho Educativo, es que pretendemos analizar la Ley de Educación Nacional Nº 26.206; para colaborar con la implementación de sus preceptos en el entendimiento de que la nueva escuela necesita del derecho y el derecho solo podrá legitimarse en la sociedad si tiene como eje principal la convivencia en las instituciones educativas, como laboratorio formador de una ciudadanía responsable y conciente de la necesidad de la existencia de normas que regulen su accionar diario, pero que las mismas contengan valores y principios fundamentales, concensuados y aceptados por los sujetos que intervengan en las instituciones y no por normas impuestas a fuerza de represión y violencia.



II.-El derecho como eje central de la convivencia
        Entendemos por convivencia escolar la interrelación entre los diferentes miembros de un establecimiento educacional, respetando las normas que de común acuerdo aprueban y que tiene incidencia significativa en el desarrollo jurídico, ético, socio-afectivo e intelectual de la institución educativa y  no se limita a la relación entre las personas, sino que incluye las formas de interacción entre los diferentes estamentos que conforman una comunidad educativa, por lo que constituye una construcción colectiva y es responsabilidad de todos los miembros y actores educativos sin excepción.
         El Artículo 2º de la Ley de Educación Nacional Nº 26.206 reconoce que la educación es un bien público y un derecho personal y social que el Estado debe garantizar. Esto es complementado por lo dispuesto en el Artículo 8º de la mencionada ley, que expresa: “la educación brindará las oportunidades necesarias para desarrollar y fortalecer la formación integral de las personas a lo largo de toda la vida”. Es precisamente por medio de la convivencia en la comunidad educativa; por la conformación de sus normas y por la práctica de las mismas, que se puede lograr esa “formación ciudadana” que prescribe el inciso “c” del Artículo 11º de la Ley 26.206; esta formación –agrega el artículo e inciso consignado- tiene necesariamente que estar “comprometida con valores éticos y democráticos de participación, libertad, solidaridad, resolución pacifica de los conflictos, respeto a los derechos humanos, responsabilidad, honestidad, valoración y preservación del patrimonio natural y cultural”. 
         Esto valores que marca la nueva Ley de Educación Nacional, deben ser introducidos en la institución educativa por medio del derecho que regule, favorezca y articule la participación de los distintos actores que constituyen la comunidad educativa: directivos, docentes, padres, madres y/o tutores, alumnos, ex alumnos, personal administrativo y auxiliar de la docencia, profesionales de los equipos de apoyo, cooperadoras escolares y otras organizaciones vinculadas a l institución escolar (Artículo 124º Ley 26.206).
         Para ello, todos lo integrantes de esta comunidad educativa deben definir su código de convivencia (Artículo 123º inciso “i”), interviniendo en la elaboración de su normativa y aceptándola en su integridad, tomando conciencia de la importancia de las normas para la convivencia diaria de todos los sujetos que integran la comunidad y por último tomando el habito de desarrollar practicas de mediación que contribuyan a la resolución pacifica de los conflictos (Artículo 123º inciso “j”).
         Para la Ley de Educación Nacional 26.206 es tan importante la formación de la comunidad educativa por medio de la convivencia en la institución educativa, que prescribe conductas a seguir por los distintos actores que integran la comunidad escolar, teniendo como constante que esta convivencia se realice mediante el respeto constante de los principios y valores que contengan las normas de interrelación comunitaria elaborada por los propios sujetos comprendidos en las mismas.
         Así por ejemplo, prescribe para los docentes como deber el de “respetar la libertad de conciencia, la dignidad, integridad e intimidad de todos los miembros de la comunidad educativa” (Artículo 67º inciso “f”). Como deber de los alumnos el de “respetar las normas de convivencia y disciplina del establecimiento escolar”; “participando y colaborando en la mejora de la convivencia escolar; respetando la libertad de conciencia, la dignidad, integridad e intimidad de todos los miembros de la comunidad educativa” (Artículo 127º incisos “c”, “d” y “e”). También los padres, madres y tutores de los estudiantes tienen –de conformidad a lo establecido en la ley- el deber de “respetar y hacer respetar a sus hijos o representados la autoridad pedagógica del docente y las normas de convivencia de la unidad educativa”; además deben comprometerse a “respetar y hacer respetar a sus hijos y representados la libertad de conciencia, la dignidad, integridad e intimidad de todos los miembros de la comunidad educativa” (Artículo 129º incisos “d” y “e”); para lograr esto los padres, madres y tutores tienen el derecho y la obligación de participar en las actividades de los establecimientos y organismos escolares (Artículo 128º inciso “b”).
         Este marco legal que fija la Ley Nacional de Educación 26.206, representa la introducción del Derecho Educativo como eje central de la convivencia escolar en las instituciones educativas. Esta participación normativa debe estar imbuida por principios y valores que marca la misma ley respecto a garantizar la inclusión educativa y la diversidad cultural por medio de la integración de todas las personas incluso aquellas con discapacidad temporal y permanente, sin admitir discriminación de género ni de ningún otro tipo. (Artículo 11º incisos “d”, “e”, “f” y “m”).
         La calidad de la convivencia, así entendida, en la escuela, es un antecedente decisivo que contribuirá a configurar la calidad de la convivencia ciudadana, en tanto la comunidad educativa constituye un espacio privilegiado de convivencia interpersonal, jurídica, social y organizacional que servirá de modelo y que dará sentido a los estilos de relación- entre los niños, niñas y jóvenes, futuros ciudadanos del país. Por ello, una de las formas de avanzar en la construcción de una democracia sana y sustentable, es reconocer la importancia del Derecho Educativo como eje principal en el ámbito de la convivencia escolar.

III.-El derecho como herramienta de legitimación en la escuela nueva
        Cuando hablamos de legitimidad estamos haciendo referencia al conjunto de valores, procedimientos, exigencias y principios que operan como criterios de justificación de normas, instituciones y acciones. La legitimación es un proceso cuyo resultado es la legitimidad, por medio de este proceso se explica y justifica el orden institucional, las normas y las acciones.
         En la escuela nueva los integrantes de la comunidad educativa, serán respetados en la medida que sus actos y las normativas que sirven a estos de marco jurídico estén fundamentadas en razones, principios y valores que los expliquen y justifiquen en sus decisiones.
         Las normas de convivencia en la escuela nueva deben representar un conjunto de principios éticos-jurídicos que determinen y perfeccionen las relaciones jurídicas y sociales y las formas de convivencia de la comunidad educativa.
         La convivencia y sus normas en la institución educativa exige para su legitimación, una acción comunitaria dirigida a la apertura, la participación y el pluralismo, en cuanto se consideran componentes esenciales de las sociedades democráticas contemporáneas, al mismo tiempo que reconocer un núcleo de valores no negociables, entre ellos la dignidad de la persona, el derecho a la vida, la no discriminación y en general los derechos fundamentales del hombre.
         En la nueva Ley de Educación Nacional Nº 26.206 fija como política de Estado con prioridad nacional una educación que forme una sociedad justa, profundizando el ejercicio de una ciudadanía democrática, respetando los derechos humanos y libertades fundamentales (Artículo 3º). Al mismo tiempo la ley obliga a el Estado Nacional, las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a proveer una educación integral, permanente y de calidad con la participación de las organizaciones sociales y las familias (Artículo 4º). Para lograr este cometido se debe utilizar al Derecho Educativo como principal formador y capacitador de la educación para la convivencia pacifica y como legitimador de los principios y valores que regulen la nueva educación integral de los miembros que componen la comunidad escolar de las instituciones educativas.
         El diseño de las normas de convivencia escolar responde a la necesidad de fortalecer el desarrollo y logro de los objetivos fundamentales fijados por la Ley de Educación Nacional, así como los principios de convivencia democrática, participativa y solidaria que configuran nuestra visión de la escuela nueva.

         Es necesario también que la comunidad educativa esté dispuesta a construir y reconstruir jurídicamente su estilo de convivencia, considerando la importancia que tiene el derecho para desarrollar y fortalecer  la formación integral de las personas a lo largo de toda la vida y promover en cada uno la capacidad de definir su proyecto de vida basado en los valores de libertad, paz, solidaridad, igualdad, respeto a la diversidad, justicia, responsabilidad y bien común (Artículo 8º).

         Hay que recordar especialmente que los padres son reconocidos por la Ley de Educación Nacional como agentes naturales y primarios de la educación, en este sentido, es necesario que exista una mayor participación de la familia en el desarrollo escolar de sus hijos, estableciendo alianzas con la escuela en un esfuerzo concordante y compartido, ya que se debe asegurar la participación democrática de docentes, familias y estudiantes en las instituciones educativas de todos los niveles (Artículo 11º inciso “i” y Artículo 128º incisos “a” y “b”).

         En definitiva, la convivencia escolar es una construcción colectiva y dinámica, constituida por el conjunto de interrelaciones humanas que establecen los actores educativos en la normativa del establecimiento. Así concebida, la calidad de la convivencia es responsabilidad de todos los miembros de la comunidad educativa, sin excepción; ella constituye un proceso transformador y legitimador que tiene por herramienta principal al derecho.